ENTREVISTA A FAHMI ALQHAI

¿Qué es la música? (Nos referimos más bien a su percepción o idea más personal sobre ésta).
Para mí la música es ante todo comunicación. Es un lenguaje que nos ha venido - no sabemos muy bien de dónde - para que nos conectemos directamente de corazón a corazón, sin palabras siquiera.

¿Por qué decidió ser músico? Podría haberse dedicado a la medicina puesto que tiene como referente a su padre. 
De hecho estudié la carrera de odontología completa, que es casi lo mismo. Pero para entonces yo ya estaba estudiando música en Suiza. Por qué no lo sé, pero tengo claro desde adolescente que quería ser músico.

¿Qué tiene de especial la viola de gamba para dedicarse a ella?
A la viola da gamba llegué un poco por accidente, pero luego tuve claro que era el instrumento de mi vida. Es un instrumento completísimo: puede cantar las melodías como un violín, acompañar armónicamente como una guitarra, tiene unas posibilidades de articulación y de dinámica enormes, incluso de sonoridades y texturas… Y un sonido resonante muy bello. Lo tiene todo, y en parte aún por explotar, porque aún hay recorrido técnico y artístico por explorar.

Ha pasado por el Seicento italiano, El Barroco español e incursionado en el Barroco francés. ¿Tiene alguna época o zona pendiente? ¿Tal vez la música de Oriente, Siria o Palestina, por ejemplo?
En esto último estamos. Hicimos recientemente una incursión previa en ese terreno de Oriente y Occidente, por encargo del Festival d’Île de France de París, y ahora estamos preparando una sorpresa con ese repertorio. Pronto la desvelaremos.

Cuando decide hacer un trabajo, ¿qué es lo que le mueve a hacerlo y cómo es el proceso creativo?
Depende mucho del tipo de repertorio del que estemos hablando. Si es un proyecto ortodoxo dentro del historicismo nos portamos, espontáneamente, como verdaderos intérpretes del momento, en el sentido de: seleccionar el repertorio, hacer nuestros arreglos cuando procede —adaptar la música a nuestro instrumentario, como se hacía siempre en el siglo XVII por ejemplo—, ensayos… Cuando es uno de esos “proyectos especiales” que hacemos fuera del ámbito del historicismo, como los hechos con Arcángel o Rocío Márquez, la cosa es más compleja, porque requiere un largo proceso creativo conjunto con artistas de otros ámbitos, de encontrar terrenos musicales comunes en todos los aspectos de la música (armonía, compás, feeling entre nosotros…), y eso necesita muchas horas juntos.

¿Se acaba de aprender el oficio de músico?
Esa pregunta es fácil: por supuesto que no. Si uno tiene un oído abierto se encuentra por el mundo tantísimas maneras diferentes de hacer música de las que absorber cosas que nunca hay fin. Si uno además intenta ser creativo el camino es infinito.

En su próximo trabajo decide interpretar a Bach en solitario ¿Es un antes y un después en su carrera o es un trabajo en solitario puntual?
Bach siempre ha sido para mí un compañero de viaje permanente y espero que lo siga siendo por mucho tiempo. Hace años grabé las sonatas para clave y viola da gamba con Alberto Martínez Molina, con Accademia giramos ahora programas con versiones de corales y las Variaciones Golberg, y espero que el nuevo disco tenga mucho recorrido de conciertos porque la música es buenísima.

¿Nos daría alguna recomendación a la hora escuchar música?
Escuchar músicas muy diferentes. La música culta occidental es maravillosa en muchos aspectos, como la armonía y el contrapunto, pero de otras como el flamenco o el folclore de otras culturas es posible aprender y disfrutar muchísimo con sutilezas de fraseo, de vocalidades diversas, de ritmo… 

Por supuesto no podíamos dejar de preguntar ¿Qué es el Silencio?
En Sevilla, donde vivo, un lujo. Algún defectillo tenía que tener la ciudad.


Imagen de Fahmi Alqhai